
No me lo puedo creer, estoy en su casa. Al final, me ha traído y lo peor es que no le he dicho que no. Mi cabeza ha viajado en una nube y no se ha dado cuenta que el Audi rojo la llevaba a su casa. Pero mis piernas temblorosas me llevan a su cama.
En el ascensor me pellizca los labios con furor y la sangre se acumula en órganos insospechados. No lo quiero pensar, ya no hay amabilidad, ni existen las preguntas. Nuestros cuerpos actúan seguidos por impulsos, llenos de espasmos…no tengo manera de echar atrás
“Qué hora es”-pienso mientras busco mi reloj en la fina muñeca.
La luz de un domingo de agosto me dice que debe ser tarde. Mi móvil suena lejano.
Un brazo me intenta abrazar, pero me escapo.
Busco mi ropa entre la maraña de piernas, sábanas…solo encuentro el tanga. Negro, menos mal y eso que no tenía pensado enseñar mi ropa interior. Y menos mal que no es el roto. Me lo pongo y camino hacia lo que recuerdo es el salón. Si no llevara el tanga, me sentiría realmente desnuda.
El zumbido del móvil lo despierta a él también.
-¿Sí?-digo disimulando que acabo de despertarme en una casa extraña
-¿Dónde estás?-la voz de mi madre suena preocupada.
-En casa de Sonia, mi amiga-
-Tu padre quiere saberlo, tienes su coche-
Se me cae el mundo encima
-Luego se lo llevo, no os preocupéis-este hombre siempre pensando en lo mismo…su coche. ¡¿Y yo qué?!-
Vuelvo a la cama. Tengo el mayor sueño de mi vida. Y a mi cuerpo parece que lo han colgado como una sobrasada y le han pegado varios palos. Sí sí, un buen palo. El que ahora sonríe desde la cama, como si hubiera visto un ángel (follador)
-Cuando uno se enrolla con alguien cuando sale de marcha, entre las copas que lleva y la oscuridad de la discoteca, cuando amanece al día siguiente en su cama con ella al lado, no sabe lo que se va a encontrar. Pero tú, no veas! Menuda mujer!- lo siento más cachondo que anoche…
Un rato después
-Háblame de ti, ¿cómo eres?-me dice.
“Ahora me vas a venir de romántico, ahora quieres conocerme!!! ¿Ahora? ¿He superado alguna prueba? Anda, prepárame el desayuno que este polvo mañanero me ha abierto el apetito” (pienso)
Pero romántica e ingenua de mí, le cuenta cómo soy. Aún tengo la ilusión de ser la novia de alguien.
El espejo del baño, me enseña una mujer hecha y derecha. Esa noche ha salido con una amiga nueva y alocada. Ha follado con otro y por lo visto, lo ha hecho bien. No ha dormido en casa. Soy independiente! Mamá, ya soy mayor…
Sin embargo necesito salir de allí, cobijarme en mi territorio, ver a alguien “familiar”.
Al salir ya se ha levantado él también. Sólo ronda en mi cabeza “he follado con otro”.
Desayunamos con hambre a la hora de casi comer.
-En casa, me van a matar- le digo.
-¿Por qué?-
-Es la primera vez que hago algo así (aunque te cueste creelo)-
-Ya, ya- se ríe.
-¡Es verdad! Antes si dormía fuera de casa, sabían que estaba en mi casa con “él” pero ahora que ya no tengo la casa y que ya no lo tengo a “él”, se preguntan con quién he dormido yo hoy. Soy una buena chica. No tenía pensado hacer esto…
(Se sigue riendo)
-¿O te crees que si estuviera acostumbrada a esto, habría venido con estos pelos en las piernas?-me remango el pantalón y él pasa su mano por la pierna.
Seguido me quita el bol de los cereales que sujetan mis manos y se abalanza sobre mí. Pero lo quito…estamos desayunando y me quiero ir ya!
Tras una ducha rápida, salgo del baño perfumando la casa de limpio, quitándome el olor a sexo. Sexo bueno, desvirgal después de 8 años de noviazgo, temerario, arriesgado. Joder Elena, es un desconocido!
Pero analizo al chico. Por cierto, ¿cual es su nombre? Vive a las afueras del centro de la ciudad, tiene un buen coche y vive de alquiler en una casa muy bien decorada. De Ikea! Tiene un buen equipo de ordenador en el salón, en un escritorio de cristal. El dormitorio es de estilo oriental, con una cama baja y sábanas moradas. Sobre el cabecero una repisa con velones. Tiene gusto. Pero no es pijo. Lleva chanclas playeras, camiseta surfera y baqueros rasgados. Es alto, corpulento pero no es guapo. Tiene una sonrisa agradable y “profident”. No es español, es “argentino” y corroboro lo de que tienen fama de buenos amantes, pero también de habladores y embaucadores con la palabra. Claro, sino yo no estaría en su casa: me embaucó anoche…
Media hora después me deja en el lugar donde dejé aparcado el coche de mi padre, junto a la gasolinera, bajo la casa de Sonia. Le doy mi Messenger, pero no creo que sea él. Él no es el hombre de mi vida.
En el ascensor me pellizca los labios con furor y la sangre se acumula en órganos insospechados. No lo quiero pensar, ya no hay amabilidad, ni existen las preguntas. Nuestros cuerpos actúan seguidos por impulsos, llenos de espasmos…no tengo manera de echar atrás
“Qué hora es”-pienso mientras busco mi reloj en la fina muñeca.
La luz de un domingo de agosto me dice que debe ser tarde. Mi móvil suena lejano.
Un brazo me intenta abrazar, pero me escapo.
Busco mi ropa entre la maraña de piernas, sábanas…solo encuentro el tanga. Negro, menos mal y eso que no tenía pensado enseñar mi ropa interior. Y menos mal que no es el roto. Me lo pongo y camino hacia lo que recuerdo es el salón. Si no llevara el tanga, me sentiría realmente desnuda.
El zumbido del móvil lo despierta a él también.
-¿Sí?-digo disimulando que acabo de despertarme en una casa extraña
-¿Dónde estás?-la voz de mi madre suena preocupada.
-En casa de Sonia, mi amiga-
-Tu padre quiere saberlo, tienes su coche-
Se me cae el mundo encima
-Luego se lo llevo, no os preocupéis-este hombre siempre pensando en lo mismo…su coche. ¡¿Y yo qué?!-
Vuelvo a la cama. Tengo el mayor sueño de mi vida. Y a mi cuerpo parece que lo han colgado como una sobrasada y le han pegado varios palos. Sí sí, un buen palo. El que ahora sonríe desde la cama, como si hubiera visto un ángel (follador)
-Cuando uno se enrolla con alguien cuando sale de marcha, entre las copas que lleva y la oscuridad de la discoteca, cuando amanece al día siguiente en su cama con ella al lado, no sabe lo que se va a encontrar. Pero tú, no veas! Menuda mujer!- lo siento más cachondo que anoche…
Un rato después
-Háblame de ti, ¿cómo eres?-me dice.
“Ahora me vas a venir de romántico, ahora quieres conocerme!!! ¿Ahora? ¿He superado alguna prueba? Anda, prepárame el desayuno que este polvo mañanero me ha abierto el apetito” (pienso)
Pero romántica e ingenua de mí, le cuenta cómo soy. Aún tengo la ilusión de ser la novia de alguien.
El espejo del baño, me enseña una mujer hecha y derecha. Esa noche ha salido con una amiga nueva y alocada. Ha follado con otro y por lo visto, lo ha hecho bien. No ha dormido en casa. Soy independiente! Mamá, ya soy mayor…
Sin embargo necesito salir de allí, cobijarme en mi territorio, ver a alguien “familiar”.
Al salir ya se ha levantado él también. Sólo ronda en mi cabeza “he follado con otro”.
Desayunamos con hambre a la hora de casi comer.
-En casa, me van a matar- le digo.
-¿Por qué?-
-Es la primera vez que hago algo así (aunque te cueste creelo)-
-Ya, ya- se ríe.
-¡Es verdad! Antes si dormía fuera de casa, sabían que estaba en mi casa con “él” pero ahora que ya no tengo la casa y que ya no lo tengo a “él”, se preguntan con quién he dormido yo hoy. Soy una buena chica. No tenía pensado hacer esto…
(Se sigue riendo)
-¿O te crees que si estuviera acostumbrada a esto, habría venido con estos pelos en las piernas?-me remango el pantalón y él pasa su mano por la pierna.
Seguido me quita el bol de los cereales que sujetan mis manos y se abalanza sobre mí. Pero lo quito…estamos desayunando y me quiero ir ya!
Tras una ducha rápida, salgo del baño perfumando la casa de limpio, quitándome el olor a sexo. Sexo bueno, desvirgal después de 8 años de noviazgo, temerario, arriesgado. Joder Elena, es un desconocido!
Pero analizo al chico. Por cierto, ¿cual es su nombre? Vive a las afueras del centro de la ciudad, tiene un buen coche y vive de alquiler en una casa muy bien decorada. De Ikea! Tiene un buen equipo de ordenador en el salón, en un escritorio de cristal. El dormitorio es de estilo oriental, con una cama baja y sábanas moradas. Sobre el cabecero una repisa con velones. Tiene gusto. Pero no es pijo. Lleva chanclas playeras, camiseta surfera y baqueros rasgados. Es alto, corpulento pero no es guapo. Tiene una sonrisa agradable y “profident”. No es español, es “argentino” y corroboro lo de que tienen fama de buenos amantes, pero también de habladores y embaucadores con la palabra. Claro, sino yo no estaría en su casa: me embaucó anoche…
Media hora después me deja en el lugar donde dejé aparcado el coche de mi padre, junto a la gasolinera, bajo la casa de Sonia. Le doy mi Messenger, pero no creo que sea él. Él no es el hombre de mi vida.

